Eloi Coloma: "La combinación de infraestructura digital, estándares compartidos y talento especializado es la clave para acelerar la vivienda pública"
30-07-2026
La digitalización del sector de la construcción en Cataluña vive un momento decisivo impulsado por la coordinación entre administraciones, el desarrollo de estándares comunes y su exigencia en las promociones de vivienda pública. Hablamos con Eloi Coloma , director del máster en BIM Management de la UPC School y consultor en Coloma+Armengol , sobre el impacto de esta apuesta pública, la evolución de los perfiles profesionales, la integración de la Inteligencia Artificial y las oportunidades que se abren para la arquitectura y la ingeniería en este nuevo ecosistema digital.
El Gobierno catalán ha anunciado una inversión de cerca de 3 millones de euros para extender el BIM a la tramitación de licencias y permisos, además de integrarlo en proyectos de gran envergadura como el Plan 50.000 viviendas. Como director del máster en BIM de la UPC School y consultor, ¿qué valoración haces de esta apuesta pública? ¿Estamos ante el punto de inflexión definitivo para la digitalización del sector en Cataluña?
Sí, probablemente esta apuesta represente un punto de inflexión para la digitalización del sector. No tanto porque vaya a convertir el BIM en un requisito indispensable para trabajar en estos proyectos, sino porque contribuirá a visibilizar su utilidad real, en este caso para agilizar los trámites administrativos.
Por otra parte, espero que la incorporación del BIM en un ámbito tan relevante como la tramitación de licencias y permisos tenga un efecto tractor sobre el resto del sector. Puede favorecer que esta metodología se extienda a otras dimensiones del proceso, especialmente a todas aquellas relacionadas con la toma de decisiones durante la redacción del proyecto. De hecho, en mi opinión, la estrategia correcta sería utilizarlo como herramienta de diseño para tomar las mejores decisiones y, a partir de ahí, emplearlo también para agilizar la tramitación de las licencias como una consecuencia lógica del paso anterior.
Uno de los grandes frenos a la digitalización ha sido el riesgo de trabajar de forma fragmentada. ¿Qué solución aporta el convenio CoBIMCat (Generalitat, los ayuntamientos de Barcelona y Sant Feliu de Llobregat, el Área Metropolitana de Barcelona, la Diputació de Barcelona y el COAC) y qué supone este esfuerzo conjunto de estandarización para el sector?
El CoBIMCat responde a una demanda largamente sostenida por el sector: que las administraciones públicas trabajen de forma coordinada para desarrollar estándares comunes y definir requisitos homogéneos que simplifiquen el cumplimiento de las exigencias relativas a la gestión de la información en los contratos. Al mismo tiempo, este marco de colaboración permite que las distintas administraciones compartan experiencias, tanto los aciertos como los errores, y que este aprendizaje conjunto sirva para impulsar políticas de implantación más sólidas y eficientes. Por último, CoBIMCat también permite coordinar el desarrollo del entorno común de datos de código abierto BIMRocket. La disponibilidad de una infraestructura compartida de este tipo es clave para facilitar una implantación más completa, coherente y accesible del BIM en el conjunto del sector público y de la industria.
El BIM ha dejado de ser una prueba de laboratorio: en una primera fase del Plan 50.000 viviendas ya se ha activado la construcción de 1.940 viviendas en 38 solares exigiendo el BIM como requisito. ¿Cómo funcionará esta vía de colaboración entre promotores, proyectistas y administración para acelerar la construcción de vivienda pública?
Implementar BIM según los estándares actuales (regidos por la ISO 19650) no se limita a "pedir un BIM" (entendiendo por "un BIM" un modelo BIM), sino que implica trabajar toda la información del proyecto en un entorno colaborativo gestionado mediante una serie de procesos y normas. Por tanto, se abre un abanico de oportunidades para mejorar el producto final. En primer lugar, permite una mayor coordinación multidisciplinar entre los proyectistas, especialmente en las primeras etapas del proyecto. En segundo lugar, posibilita que los promotores participen en las decisiones del proyecto de una forma más cercana e informada, sin necesidad de que los proyectistas elaboren entregables específicamente diseñados para ellos en revisiones disruptivas, sino como parte del proceso iterativo de toma de decisiones a partir del seguimiento de determinados indicadores de rentabilidad y calidad. Algo similar ocurre con la administración. En lugar de actuar como un agente fiscalizador, puede convertirse en un agente facilitador, ayudando a proyectistas y contratistas a orientar sus propuestas de la mejor manera desde el principio y reduciendo los tiempos de espera antes de obtener una respuesta en los trámites.
Pero para que estos tres grupos de agentes puedan colaborar de forma efectiva, son necesarios tres elementos fundamentales. En primer lugar, un entorno compartido donde esa colaboración pueda producirse. Esta función puede asumirla BIMRocket como entorno común de datos al servicio de los distintos agentes. En segundo lugar, es necesario disponer de unos estándares comunes que permitan que el intercambio de información sea realmente eficiente y eficaz. Esta es precisamente una de las aportaciones de los esfuerzos conjuntos de estandarización que se están impulsando. Por último, también es imprescindible que los profesionales implicados adquieran las competencias digitales adecuadas para desarrollar su papel de forma colaborativa. Desde la UPC School llevamos más de diez años trabajando en la capacitación del sector en estas competencias, especialmente en aquellas que permiten colaborar y gestionar la información mediante BIM.
La combinación de infraestructura digital, estándares compartidos y profesionales capacitados es lo que puede hacer posible una colaboración más ágil y contribuir a acelerar la promoción de vivienda pública.
Desde la UPC y Coloma + Armengol (C+A) habéis contribuido al despliegue de BIMRocket, la plataforma de software libre que la Generalitat ha adoptado como columna vertebral de este proyecto. Para quienes no están familiarizados con ella: ¿qué es exactamente BIMRocket y qué retos os habéis encontrado durante su despliegue? ¿Cuál es su propuesta de valor?
Coloma + Armengol lleva algo más de diez años persiguiendo el sueño de utilizar soluciones de entornos comunes de datos de código abierto. Por ello, siempre que hemos tenido la oportunidad, hemos contribuido al desarrollo de este tipo de herramientas y, en el caso concreto de BIMRocket , lo hacemos desde hace ya cinco años.
Técnicamente, BIMRocket es una tecnología habilitadora de entornos comunes de datos. Un entorno común de datos es un marco de trabajo que permite gestionar de forma concurrente y colaborativa la información de todo el ciclo de vida de un edificio o una infraestructura. Este marco incluye tanto las tecnologías que hacen posible su implementación como las políticas y procedimientos de gestión de la información que deben acompañarlas.
A partir de la experiencia del proyecto OpenToVers, financiado por ACCIÓ, y del proyecto GreenBIMxels, desarrollado en colaboración con la UPC, hemos podido constatar que los principales retos de BIMRocket son la arquitectura y la gobernanza. Si queremos que se convierta en una solución de entorno común de datos de amplio alcance, es necesario dotarlo de una arquitectura modular que permita a distintos colaboradores desarrollar componentes de forma segura, ordenada y coordinada, garantizando en todo momento la calidad del software. Por otro lado, también es imprescindible establecer un modelo de gobernanza que permita mantenerlo vigente y definir el rumbo que debe seguir en cada momento. En este aspecto, CoBIMCat desempeña un papel fundamental.
El otro gran reto es conseguir que los agentes clave lo utilicen. No se trata únicamente de una cuestión tecnológica relacionada con la implantación de la plataforma, sino también política y organizativa. Las administraciones deben establecer en sus contratos los requisitos necesarios para que BIMRocket se convierta en una herramienta central para la gestión de la información. Pero no basta con exigir su uso a los proveedores: internamente también deben desarrollar las políticas de gestión necesarias para que los modelos de información de los proyectos, las obras y los equipamientos residan y se gestionen efectivamente dentro de estas plataformas.
En definitiva, la principal propuesta de valor de BIMRocket es ofrecer una infraestructura abierta, compartida y adaptable para gestionar la información a lo largo de todo el ciclo de vida de los activos. Sin embargo, su éxito dependerá, sobre todo, de que esta infraestructura sea adoptada y utilizada de forma real y sostenida bajo el amparo de un consorcio que garantice su continuidad, precisamente porque la emplea en sus procesos clave.
Se espera que la automatización reduzca los plazos de tramitación entre un 20 % y un 50 %. Sin embargo, el contexto deja claro que el objetivo no es sustituir a los técnicos, sino liberarlos de la burocracia repetitiva. ¿Cómo crees que evolucionarán los perfiles profesionales en este nuevo ecosistema? ¿Qué nuevas oportunidades laborales se abren?
Efectivamente, la automatización en nuestro sector está orientada principalmente a reducir las tareas que no aportan valor añadido. Esto permite liberar a los profesionales para que puedan aplicar mejor sus conocimientos, ejercer su criterio técnico y concentrarse en aquellas actividades en las que realmente pueden generar valor.
En este nuevo ecosistema, algunos perfiles profesionales evolucionarán hacia metodologías de trabajo que permitan demostrar, de forma verificable, el cumplimiento de los requisitos establecidos por los clientes y la aportación de valor en sentido amplio. Los modelos orientados a datos, como los modelos BIM y GIS, serán una pieza clave para hacer posible esta comprobación.
Al mismo tiempo, la automatización de la verificación de requisitos impulsará formas de trabajo más iterativas e incrementales. Esto hará que sea mucho más habitual incorporar al cliente en la toma de decisiones de manera sistemática a lo largo de todo el proceso, y no solo en momentos puntuales.
Por tanto, más que sustituir a los técnicos, este cambio transformará la forma en que trabajan y abrirá oportunidades para profesionales capaces de gestionar información estructurada, definir y verificar requisitos, desarrollar procesos iterativos y facilitar la colaboración entre los distintos agentes.
La irrupción de la Inteligencia Artificial también ha llegado al mundo del BIM. ¿Qué papel crees que desempeñará realmente la IA en la transformación digital del sector de la edificación durante los próximos años?
El BIM aporta una estructura de datos compartida sobre los edificios y las infraestructuras, mientras que la IA permite analizar esos datos, detectar patrones, realizar predicciones y automatizar determinadas tareas.
Durante los próximos años veremos aplicaciones muy concretas, como la verificación automática de requisitos, la detección de incoherencias, la generación y comparación de alternativas de diseño, la predicción de costes, plazos o consumos, y el apoyo a la toma de decisiones a lo largo de todo el ciclo de vida de los activos.
Ahora bien, para que la IA sea realmente útil necesita datos estructurados, fiables y accesibles. En este sentido, el BIM y los entornos comunes de datos constituyen una condición previa fundamental. Sin una buena gestión de la información, la IA puede producir resultados aparentemente convincentes, pero poco fiables. Implantar entornos comunes de datos corporativos, capaces de gestionar un gran volumen de información e incluso compartirla con otros agentes, es la clave para poder entrenar modelos propios de IA de calidad.
Por tanto, el principal cambio no será únicamente tecnológico, sino también profesional y organizativo. Los técnicos deberán saber formular correctamente los problemas, validar los resultados, comprender las limitaciones de los sistemas y asumir la responsabilidad sobre las decisiones. La IA automatizará una parte del trabajo, pero el criterio técnico, el conocimiento del contexto y la capacidad para tomar decisiones seguirán siendo esenciales.
En definitiva, la combinación del BIM y la inteligencia artificial puede acelerar profundamente la transformación digital del sector, siempre que se implante sobre datos de calidad, procesos bien definidos y profesionales capacitados para utilizarla de manera crítica.
Con la vista puesta en el primer trimestre de 2027, fecha en la que la Generalitat quiere implantar progresivamente este modelo, la necesidad de profesionales que dominen el BIM y la gestión de datos será cada vez mayor. ¿Qué mensaje le darías a un joven arquitecto o ingeniero que ve la construcción como un sector "tradicional"? ¿Cómo debe prepararse para convertirse en un actor clave de esta revolución digital?
La construcción es, efectivamente, un sector tradicional, pero precisamente por eso ofrece muchísimas oportunidades a aquellos profesionales capaces de aprovechar las tendencias disruptivas asociadas a la digitalización.
Mi recomendación es formarse, investigar y mantener una actitud de curiosidad permanente ante las tecnologías que tenemos a nuestro alcance. Pero no basta con aprender a utilizar herramientas. También es necesario comprender el contexto en el que se desarrollan y las metodologías adecuadas para aplicarlas, porque una misma tecnología digital, según cómo se utilice, puede producir resultados muy diferentes.
También es importante trabajar una propuesta de valor propia: reflexionar sobre qué se quiere ofrecer a los clientes y cuál es el propósito que hay detrás de esa aportación. No es necesario ser la única persona que ofrezca ese valor, pero sí debe tratarse de una propuesta coherente, consciente y alineada con una manera propia de entender la profesión.
Esto implica revisar críticamente algunos de los paradigmas que hemos aprendido hasta ahora. Algunos seguirán siendo plenamente válidos, pero limitarse exclusivamente a los enfoques tradicionales hará que se pierdan muchas oportunidades y, en algunos casos, incluso dificultará comprender realmente cómo la digitalización está transformando el sector.
En definitiva, para convertirse en un actor clave de esta transformación es necesario combinar conocimiento técnico, criterio, curiosidad, capacidad de aprendizaje y una propuesta de valor clara.